Ha pasado un buen tiempo desde que fuiste al gimnasio, y ahora que se viene la temporada de playa, quieres retomarlo. Te inscribes, vas, pruebas una buena rutina y te estiras antes y al final de ella para evitar dolores y posibles daños. ¿Te sientes increíble, no? bueno, al menos hasta la mañana siguiente, cuando quieres levantarte de la cama y te das cuenta que no puedes mover ni un solo músculo sin sentir que un cuchillo te atraviesa los músculos.

¿Qué es lo que pasó? parece que el estirarse antes o después de una rutina de ejercicios en realidad ni previene ni reduce lo que llamamos comúnmente “agujetas” y cuyo nombre oficial es Dolor Muscular de Aparición Tardía (DMAT), ese dolor tan molesto que aparece horas después de hacer ejercicio intenso luego de un período de no haber tenido actividad física. Esto de acuerdo a un artículo publicado en el British Journal of Sports Medicine.

Los investigadores revisaron 12 estudios recientes que examinaban la efectividad del estiramiento para reducir el DMAT y no encontraron casi ninguna diferencia entre los participantes que reportaron haberse estirado y entre los que no.

Aparentemente, la práctica del estiramiento antes y después de ejercitarse comenzó entre los 60s y 70s, cuando la gente equivocadamente pensó que el dolor muscular se debía a espasmos musculares, dice Nicholas Hernschke, autor del estudio. Pero aunque la idea ya fue desacreditada, el estiramiento aún permanece (las estructuras mentales siempre son las más difíciles de cambiar).

Actualmente, los investigadores piensan que el DMAT es el resultado de pequeñas fracturas en las fibras musculares. Estas fracturas aparecen cuando tus músculos deben tensarse para controlar el ritmo que les es exigido y ello provoca que se hinchen y se inflamen, dice Hernschke. El resultado es conocido: terminas caminando como momia recién despertada.

“Cuando uno se ejercita, está entrenando a sus músculos para adaptarse a nuevos cargas y tensiones” dice Hernschke. “Si haces la misma rutina periódicamente, tus músculos eventualmente se adaptarán y resistirán las pequeñas fracturas que causan el DMAT. Cuando te ejercitas, te acostumbras a que el DMAT ya no ocurra”.

¿Pero no habíamos repetido siempre que hay que desafiarse siempre en la cuestión de la ejercitación? sí, claro. Es la única manera de mantener tu rutina fresca y de obtener mejores resultados. Siempre es esperable tener un poco de dolor luego de una nueva rutina o de aumentarla. Pero el único modo de disminuir el riesgo del DMAT es no pasar de vago a espartano en un día. Es mejor ir aumentando la intensidad de tus rutinas de a pocos, progresivamente, cada dos semanas para mejores resultados y minimizar el dolor.

Ahora, lo más probable es que estés leyendo esto porque ya te está doliendo todo el cuerpo. Lamentablemente no hay mucho qué hacer al respecto. La intensidad del DMAT va subiendo hasta 48 horas después del ejercicio y luego comienza a disminuir. Todavía te quedan dos días de caminar como pingüino. Cómo obtener un cuerpo atlético con tres rutinas cortas a la semana.

Pero no necesitas desechar del todo el estiramiento. Este sirve para mantener tu flexibilidad y prevenir daños. Así que… ¡a tocarte los dedos de los pies con las piernas rectas!

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